miércoles, 11 de diciembre de 2013

Somos Cultura

El propósito de esta iniciativa es establecer un movimiento en España basado en esta nueva manera de percibir “la cultura”, y de promoverla como un vehículo para el desarrollo del juicio crítico en nuestro país. Cada vez hay más personas dispuestas a educarse y liberarse de las supersticiones y los dogmas que reducen su campo de acción personal y social. La democracia funciona con personas armadas con pensamiento crítico.
“Cultura” es una de esas palabras que todo el mundo conoce pero que requiere reconsideración periódica, porque para ser funcional, la cultura necesita cambiar constantemente. En algunos lugares el cambio es más pronunciado que en otros. La Cultura como “conjunto de conocimientos que permite a alguien el desarrollar su juicio crítico” (DRAE) muchas veces está peleada con su otra acepción, que habla de modos de vida y costumbres, y de grados de desarrollo. Mientras que Civilización sólo hay una, la Humana, las culturas han sido los rasgos que han descrito el trayecto de diversos grupos humanos organizados hacia una meta común, claramente definida o no. La Civilización se mide por el nivel acumulativo de las mejores aportaciones de todas las culturas, y progresa en el tiempo (y el espacio) de manera palpable, medida por hitos, por Eras, como la de la Agricultura, la de la Ciudad-Estado, la de la Pólvora, la de la Ilustración, etc.
La Civilización es el concepto global, las culturas son las acciones locales. La Civilización es la meta; cada cultura es un vehículo. Las culturas funcionan como fenotipos, manifestaciones visibles del genotipo en un determinado ambiente (Dawkins), y como cualquier manifestación tienden a envejecer, a involucionar debido a su funcionalidad utilitaria, a hacerse conservadoras. Las culturas tienen también un componente memético (elementos de comportamiento o elementos culturales que pasan de un cerebro a otro por imitación) que, siendo replicantes no-genéticos, contienen un fuerte sentido de supervivencia y autodefensa y tienden a rechazar el cambio. Cuando dejan de ser competitivas en términos evolutivos, las culturas o cambian o desaparecen.
Es posible definir la Cultura en tres grandes bloques, y proponer la idea de que estamos, acabamos de entrar, en el tercero de ellos. La Primera Cultura sería la del misticismo, la de la superstición, la de los albores del “concepto religioso”. Esta etapa estaría dominada por respuestas, a las grandes incógnitas (¿qué soy? ¿dónde estoy? ¿por qué pasa lo que pasa?), basadas en asunciones como dioses, espíritus, el más allá, etc. Esto era, efectivamente, el límite del conocimiento que comenzó con homosapiens, y perdura aún hoy. Como cualquier meme, es involucionista y conservador. La Segunda Cultura podría definirse como la “era de los intelectuales literarios”, especialmente activos comenzando en el Siglo XIX, que ofrecieron respuestas a las preguntas de siempre basándose en pseudociencia y en un alarmantemente hiperinflado sentido de su propia inteligencia. Sin embargo, estos “intelectuales” sufrían de los mismos rasgos conservadores que sus antecesores en que no estaban dispuestos a tolerar discrepancias, se sentían poseedores de verdades absolutas, y siguen muy presentes y muy activos hoy en ciertas culturas como la española en la política, la filosofía y en otros ámbitos. Siguiendo esta línea, la Tercera Cultura representaría la “Era de la Ciencia”. 

martes, 10 de diciembre de 2013

ecuador un pais intercultural


* Desde la ética y los valores sociales, la identidad e interculturalidad se las promueve como el reconocimiento y respeto de la diversidad social, con acciones sobre la dignidad y derechos de las personas
y colectivos sociales, para que éstos se constituyan en factores sustanciales de sociedades integradas, democráticas y estables.

* Desde las prácticas e interacción cotidiana, la identidad e interculturalidad, posibilitan actitudes para el entendimiento y relaciones entre “los distintos” para beneficio mutuo y colectivo.
* Como un horizonte de vida, la interculturalidad representa la apertura a nuevos escenarios, conocimientos y prácticas sin contradecir la estima, identidad y capacidades propias de las personas y colectividades.

El reconocimiento de la identidad y la interculturalidad requiere de un diálogo con buena intención, que hay que impulsarlo con lo mejor que tienen las comunidades e individuos, con los aspectos más atractivos de sus culturas, favoreciendo la eliminación progresiva de prejuicios y resistencia mutuos. un diálogo con buena intención, que hay que impulsarlo con lo mejor que tienen las comunidades e individuos, con los aspectos más atractivos de sus culturas, favoreciendo la eliminación progresiva de prejuicios y resistencia mutuos.
ECUADOR INTERCULTURAL

No es suficiente constatar la heteroge-neidad del Ecuador, sino realizar los cambios que permitan una relación más simétrica entre los grupos que lo componen.
Pero nuestro país tiene mucho camino que recorrer para consolidarse como un país intercultural. Para ello debe no solo renovar sus leyes sino sus instituciones y su tejido social interno. Todo eso supone el impulso de nuevas prácticas culturales. Y para ello el sistema educativo es crucial. Tendremos un avance de la interculturalidad si la ponemos en la base de la reforma educativa global.

Ya hemos mencionado que los llamamientos a la construcción de la in-terculturalidad han venido desde los pueblos indígenas. Por ello, gracias a su lucha, Ecuador tiene el mérito de haber creado un sistema especial de educación indígena "bilingüe intercultural". Este es un paso serio que debe-mos apreciar. Pero ese ámbito de la educación tiene que ser de veras inter-cultural más allá de los enunciados, evitando ese etnocentrismo que cree que avanza la educación indígena como una estructura aislada del conjunto de nuestra educación nacional.
La interculturalidad va mucho más allá de la coexistencia o el diálogo de culturas; es una relación sostenida entre ellas. Es una búsqueda expresa de superación de prejuicios, del racismo, de las desigualdades y las asimetrías que caracterizan al país, bajo condiciones de respeto, igualdad y desa-rrollo de espacios comunes.

Una sociedad intercultural es aque-lla en donde se da un proceso dinámico, sostenido y permanente de relación, co-municación y aprendizaje mutuo. Allí se da un esfuerzo colectivo y consciente por desarrollar las potencialidades de personas y grupos que tienen diferencias culturales, sobre una base de respeto y creatividad, más allá de actitudes indivi-duales y colectivas que mantienen el des-precio, el etnocentrismo, la explotación económica y la desigualdad social.
La in-terculturalidad no es tolerarse mutua-mente, sino construir puentes de relación e instituciones que garanticen la diversi-dad, pero también la interrelación creati-va. No es solo reconocer al "otro" sino, también, entender que la relación enriquece a todo el conglomerado social, creando un espacio no solo de contacto sino de generación de una nueva rea-lidad común.

viernes, 8 de noviembre de 2013

12 de octubre dia de la interculturalidad

El presidente ecuatoriano Rafael Correa, firmó el Decreto Ejecutivo Nro. 910, mediante el cual se declara al 12 de octubre como el Día de la Interculturalidad y la Plurinacionalidad.
Este día estará destinado a “reconocer y rectificar el verdadero significado del acontecimiento del 12 de octubre, promover el diálogo
entre las diversas culturas y saberes, fortalecer la unidad nacional en la diversidad de construir el nuevo Estado  incluyente de paz y justicia”, señala el Decreto.
Asimismo, dispone incorporar como política pública del Estado ecuatoriano la celebración del 12 de octubre como el Día de la Interculturalidad y Plurinacionalidad, conforme a los principios establecidos en la Constitución  e instrumentos internacionales sobre derechos humanos.
También exhorta a los organismos internacionales especializados en culturas, como la UNESCO; la Organización Internacional del Trabajo y otros para que actualicen un verdadero calendario universal de naturaleza intercultural, con el concurso de todas las nacionalidades y pueblos.
Además, dispone la asignación de recursos económicos, técnicos, humanos necesarios para su efectiva aplicación y cumplimiento.
La ejecución de este Decreto estarán encargados los ministerios de Coordinación de la Política y Gobiernos Autónomos Descentralizados,   Coordinador de Patrimonio,   del Interior, de Justicia y Derechos Humanos, De Relaciones Exteriores, de Comercio e Integración, de Educación, de Cultura, de Ambiente, de Finanzas, la Secretaría de Pueblos y la Secretaría de Comunicación (Secom).
La firma de este Decreto se produce en el contexto de las Jornadas  de Interculturalidad y Plurinacionalidad, que organiza el Ministerio de Coordinación de la Política y la participación de la Corporación de Desarrollo Afroecuatoriano (CODAE) y el Consejo de Desarrollo del Pueblo Montubio de la Costa (CODEPMOC), que se desarrollarán este miércoles 12 de octubre, en el parque El Arbolito, en Quito.

Ecuador un pais intercultural


La interculturalidad es una práctica política que va más allá de la aceptación y tolerancia de otras identidades y culturas. Enfatiza la importancia del diálogo entre culturas y saberes, pero frente a las desigualdades y relaciones asimétricas  existentes entre culturas, debe necesariamente luchar contra la desigualdad y la discriminación, para crear una sociedad diversa más armónica y justa. Para ello, es indispensable la construcción de políticas públicas que integren el enfoque de interculturalidad.


En el Ecuador, el PNUD, y las demás agencias del sistema de Naciones Unidas a través del Grupo Técnico Interagencial sobre Interculturalidad (GTI) -liderado por UNFPA-, promueven la transversalización del enfoque de interculturalidad, concebido como un enfoque específico de derechos humanos. Con ello, en la práctica, se busca esencialmente fomentar la realización de los derechos de los pueblos indígenas y afroecuatorianos y la implementación de políticas públicas multiculturales
 e interculturales.

Un punto de vista etico para la interculturalidad


la interculturalidad desde la ética y los valores sociales,se la promueve como el reconocimiento y respeto de la diversidad social, con acciones sobre la dignidad y derechos de las personas y colectivos sociales, para que éstos se constituyan en factores sustanciales de sociedades integradas, democráticas y estables.

 Desde las prácticas e interacción cotidiana, la identidad
 e interculturalidad, posibilitan actitudes para el entendimiento 
y relaciones entre “los distintos” para beneficio mutuo
 y colectivo.
 Como un horizonte de vida, la interculturalidad representa la apertura a nuevos escenarios, conocimientos y prácticas sin contradecir la estima, identidad y capacidades propias de las personas y colectividades.

El reconocimiento de la identidad y la interculturalidad requiere de un diálogo con buena intención, que hay que impulsarlo con lo mejor que tienen las comunidades e individuos, con los aspectos más atractivos de sus culturas, favoreciendo la eliminación progresiva de prejuicios y resistencia mutuos. un diálogo con buena intención, que hay que impulsarlo con lo mejor que tienen las comunidades e individuos, con los aspectos más atractivos de sus culturas, favoreciendo la eliminación progresiva de prejuicios y resistencia mutuos.